Venerar a Omacatl

Hablemos de principios inexorables. Una de las leyes más famosas de la economía dice que la productividad siempre aumenta hasta alcanzar un punto máximo de rentabilidad, y que a partir de ahí, disminuye. Parece indudable la llamada Ley de los rendimientos decrecientes, que justifica, por ejemplo, la optimización de la producción. Pero a mi no me convence. No es que ponga en duda su validez, es que simplemente, conmigo no funciona.

Yo nunca he sido demasiado fan de eso de “lo poco gusta y lo mucho cansa”. En ningún aspecto de mi vida y menos en lo que a alimentación se refiere. Si se lo preguntan a mi madre, responderá que nunca había suficientes biberones para mi. Si mis amigos son interrogados, seguro que recordarán alguna de mis sobredosis de cachopo. No va conmigo eso de que un exceso de ingesta aminore el placer que me provoca en el paladar.

Típico atracón de verano

Pensaba que era un bicho raro, un capricho de la naturaleza, hasta que estudié la historia de la gastronomía americana. Resulta que entre los aztecas había una gran adoración a la comida. Todos sus ritos religiosos estaban protagonizados por los alimentos. Para hacernos una idea, el emperador Moctezuma celebraba cada día banquetes elaborados por más de mil personas. Y todo porque temían al dios de los convites, a Omacatl. Le adoraban a través de grandes fastos, para evitar enfadarle. Enseguida me identifiqué totalmente con los aztecas, porque al fin y al cabo, yo también soy omacatlista.

Omacatl posando

Los fanatismos religiosos siempre me han parecido demasiado radicales e irracionales. Nunca he sido un devoto cristiano, pero aquí me tenéis, renovando mis creencias y venerando a Omacatl. Lo llevaba haciendo toda la vida sin saberlo. Fruto de esa adoración nace este blog, una ofrenda al dios azteca. Bitácora en la que abundarán los contenidos, no vaya a ser que Omacatl descargue su ira sobre nosotros. Por aquí escribiré reportajes, colgaré entrevistas, describiré alguna receta y relataré mis experiencias como aprendiz de cocinero.

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25 thoughts on “Venerar a Omacatl

  1. En honor a tu iniciativa hoy me he dejado llevar experimentando una mousse de calabacín, golosona total. Me congratula tu debut gastroperiodístico. Suerte y al platu!

  2. Bueno bueno, yo a lo que aspiro es a que me invites a una fartura de comida preparada pseudoprofesionalmente by you… aunque ya sabes mi máxima: dame cantidad y la calidad ya yo ya… jajaja

  3. “Nunca he sido un devoto cristiano, pero aquí me tenéis, renovando mis creencias”. Pues la cocina siempre alimentó…la esperanza en todos los tiempos. Animo.

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