Decálogo gastronómico para el invitado a una boda

Fanáticos de las farturas, adoradores del dios Omacatl, empieza vuestra época favorita del año: la temporada de bodas. Esos días en los que con nuestras mejores galas comemos y bebemos como si no hubiera un mañana. Allá van los diez mandamientos que hay que seguir a rajatabla para rendir al máximo, para evitar las pájaras a mitad del festín.

1. Prepararás tu estómago

Hablamos de una carrera de fondo que exige entrenamiento. No se trata de dilatar el estómago durante los días previos al banquete, no, sino de nutrirlo y prepararlo para la que le espera. Una semana antes conviene comer ensaladas de vegetales frescos para activar el sistema digestivo, y alimentos ricos en proteínas para que los jugos gástricos estén en forma. ¡Nada de hidratos de carbono!

2. Venerarás a San Omeprazol

Llega el día de la boda, y si has cumplido el mandamiento anterior, afrontas la jornada en condiciones. Desayuna fruta y tómate un Omeprazol. Buen protector del estómago que además de evitar ardores, facilita la digestión.

3. No llevarás ropa ajustada

Nuestro cuerpo no es perfecto, cuando comes y bebes por encima de tus posibilidades, se hincha. Así que asegúrate de que tu cinturón tiene agujeros de sobra o de que tu vestido no sea demasiado ajustado. Tu estómago va a necesitar expandirse y que nada interfiera en la acción.

4. No abusarás del pincheo

Es la trampa mortal de las bodas. Antes del banquete, apetecibles bandejas de canapés circulan a tu alrededor. Tienes hambre y es fácil caer en la tentación de abusar de estas pequeñas delicatessen. Cuidado. Aquí esta la clave del resto del día. Cuanto más comas/bebas aquí, más fastidiado estarás el resto de la boda. Prueba los pinchos, pero no repitas. Y sí, el que un tipo se dedique a cortar jamón ibérico es demasiado tentador.

A punto de explotar (‘El sentido de la vida’, Monty Python)

5. Vetarás el pan

Es uno de los consejos más sabios que he recibido en mi vida: no comas pan en las comidas. Meditemos sobre ello. El pan es otra trampa mortal de los banquetes: es más que fácil comer un bollo mientras esperamos a que nos traigan alguno de los platos del menú. No hay que hacerlo. Ocupa demasiado sitio en el estómago y el nivel de sastisfacción gastronómico es casi nulo.

6. Respetarás el maridaje

La combinación de un buen vino con un buen plato no es sólo una de las experiencias gastronómicas más placenteras para el paladar. El maridaje también busca optimizar la digestión, así que es mejor hacer caso a las recomendaciones del sumiller del restaurante y adaptarse al vino propuesto. Ejemplo: no beber nunca vino tinto con el marisco. NUNCA.

7. Repetirás siempre

Entramos en terrenos farragosos. Tu estómago puede engañarte. La sensación de empacho tarda una media hora en aparecer desde que se produce. Fallos del cuerpo humano, sí. Así que es harto complicado calcular el límite del apetito y la ansiedad. Si has cumplido todos los mandamientos anteriores, estás preparado para repetir los platos del menú.

8. Rentabilizarás el gin tonic

Festín de las viandas concluido. Ahora se trata de minimizar los efectos de la comida en tu aparato digestivo, porque el banquete ha terminado, pero la boda continúa, y no quieres ser el tipo que se pasa el resto del día sentado en una silla al fondo del salón roto por el empacho. Mastica un chicle sin azúcar después de la comida. Favorece la salivación, con lo que consigues reducir la sensación de ardor. Esa es la opción sin alcohol. Pero estamos en una boda, y el exceso también es etílico, así que tómate un gin tonic: es la perfecta conjunción de amargos, dulces y anisados que favorece la digestión.

9. Bailarás hasta la extenuación

A esta altura del día habrás ingerido unas 3.500 calorías. Demasiadas, sí. Reposa un rato, te lo mereces. Pero en cuanto aparezca la orquesta o el DJ, sal a la pista a pegarte unos bailoteos. Es ejercicio disimulado, sin grandes esfuerzos, que te ayuda a quemar algo de lo que has comido. El grado de intensidad en tus movimientos es directamente proporcional a la existencia de pincheo vespertino/matutino: cuanto más bailes, más apetito tendrás.

10. Purificarás tu organismo

Enhorabuena, has sobrevidido a la boda. Lo ideal es pasarte el día siguiente con una dieta blandísima para depurar el organismo. Abusa de los zumos naturales de frutas, de los yogures, de las verduras frescas y las hortalizas cocidas. Y bebe mucho agua. En unos días, estarás preparado para otro día de boda.

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