La no crisis de la comida basura

Decía Santi Santamaría en ‘La cocina al desnudo’ que la alimentación presente de los niños determina en buena medida su salud futura, que los buenos hábitos alimentarios son fundamentales. Por eso el cocinero catalán aconsejaba evitar la comida basura y las dietas excesivamente ricas en grasas y azúcares. Él, en una opinión que secundo, era partidario de no dejar el ámbito alimentario al margen de la educación. Y le añadía un matiz cultural: mantener la cocina tradicional es una parte fundamental de nuestro patrimonio. Parece razonable, ¿no?

Templo de la comida basura

Si Santi levantara la cabeza se escandalizaría por la información que hoy difunden varios medios de comunicación sobre la intención de McDonald’s de aumentar su presencia en España en los dos próximos años. Puede parecer una buena noticia desde el punto de vista del empleo en estos tiempos convulsos, pero no conviene agarrarse a un clavo ardiendo y quizás debamos analizar el asunto desde el punto de vista cultural. Que la cadena de comida rápida anuncie su expansión supone el triunfo de una forma de alimentación poco saludable, y contrasta con los devastadores efectos que la crisis económica está teniendo en la restauración tradicional.

Ahora reflexionemos. ¿Por qué están llenos los McDonald’s? ¿Por el precio? ¿Por la calidad de sus productos? ¿O quizás sólo se trata del resultado de una efectiva campaña de mercadotecnia? Y miremos alrededor. Abundan, y cada vez más, los restaurantes y fondas que ofrecen hamburguesas en su menú. Elaboradas con ingredientes de primera calidad y a un precio muy asequible. Quizás ahora sea el momento de invertir nuestro dinero en esos establecimientos. Porque esta España nos duele y está en nuestra mano cambiarla con pequeños gestos como este.

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2 thoughts on “La no crisis de la comida basura

  1. Hermano, no puedo estar más de acuerdo contigo sobre lo pernicioso del fast food y además de lo alejada que está culturalmente de nuestros patrones y tradiciones alimenticias. Todas las cocinas del estado español ofrecen alternativas sabrosas e igualmente rápidas y sobre todo infinitamente más sanas que la porquería dulzona y adictiva que sirven McDonald’s y sus adláteres. Incluso si nos decidimos por comer una hamburguesa, lo podemos hacer sin poner en riesgo nuestra salud. Pero me parece que en este sentido el respetadísimo y añoradísimo Santi Santamaria no era precisamente un modelo de virtud, por mucha razón que tuviera, que la tenía en este particular como en otras cosas no la tuvo nunca por mucho que él se empeñara, en sus admoniciones sobre la importancia de una buena educación alimentaria en los niños y sobre todo en los padres que son los que, al final, dan de comer a sus hijos. No voy a ser tan ruin de arrastrar a una persona ya fallecida y por tanto sin posible defensa por el fango, pero todos sabemos a lo que me refiero.

    • Hermano, de acuerdo en el tema Santi, aunque yo me quedo con lo mejor de su ideario: defensa de lo autóctono, no a la química gratuíta, etc…
      Una de las cosas buenas de haber crecido en un pueblo grande es no haber probado ni una hamburguesa hasta mis años de estudiante de periodismo. Lloro de pena cada vez que mis amigos llevan a sus hijos al McDonald’s… con lo cojonudos que están los filetes rusos, copón!!!
      Un abrazo

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