‘Sandy’ y la vuelta a la cocina básica

No es este lugar para hablar de tragedias, pero es necesaria una pequeña contextualización dramática antes de seguir con el resto del post. Durará sólo este párrafo. El huracán ‘Sandy’ ha causado casi 200 muertos en los últimos días. Ha sido devastador a su paso por el Caribe, y sus efectos han sido desoladores en la costa Este de los EEUU. Desgracias humanas aparte, que desafortunadamente son las de siempre, estos días nos han dejado imágenes sorprendentes, como la que publica el ‘New York Magazine’, con el sur de Manhattan a oscuras.

‘New York Magazine’

Porque la Gran Manzana, la capital del mundo, sufrió uno de los mayores apagones de su historia. Cuánta metáfora se nos ocurre, ¿eh? ‘Sandy’ dejó sin luz a más de 750.000 personas. Todos hemos visto imágenes curiosas durante la última semana. Lo que ha pasado más desapercibido, y a lo que yo he estado muy atento, es cómo han sobrevivido los restaurantes afectados. A nadie se le escapa que la electricidad es fundamental para esos negocios, y en cuanto supe la que estaba liando el huracán, me puse a indagar por Twitter, que más que una buena fuente, es un torrente de información. Y me encontré con ‘tuits’ como estos:

La mayoría de los restaurantes, cerrados. Pero no todos. Algunos valientes decidieron viajar al pasado, y convertir un gran inconveniente en una posibilidad de negocio. Por ejemplo, en ‘Tertulia’, sacaron del baúl de los recuerdos un par de quemadores de gas, y sirvieron a la luz de las velas un menú adaptado a las circunstancias y basado en sandwiches y sopa. Su propietario, Seamus Mullen, colgó en Twitter esta descriptiva foto:

Foto de Seamus Mullen

Cocina a oscuras y linternas de cabeza. Lo mismo hicieron en ‘Fatta Cuckoo’, aunque en este restaurante se curraron más el menú, y ofrecieron sandwiches de queso asado con manzanas y cebollas caramelizadas. Apetecible, pero no tanto como las delicatessen habituales del lugar.

Por Twitter también he averiguado que David Burke, afamado chef con media docena de locales, decidió abrir a pesar de lo caro que le supuso esa decisión, ya que optó por alojar a todo su equipo en hoteles cercanos a los restaurantes. Porque, claro, durante el apagón, el sistema de transporte ha sido caótico, con algunas líneas de metro cerradas.

En uno de los templos neoyorquinos de la comida rápida, le dio tiempo a idear una acertada campaña de mercadotecnia. Los propietarios de ‘Village Pizza’ repartieron por los alrededores del negocio carteles en los que se leía “Estamos abiertos. No hay electricidad. No hay problema”. Aquí los efectos de ‘Sandy’ fueron minimizados porque siempre utilizan un horno de leña.

‘Village Pizza’. Foto de Dan Nguyen

Imaginemos ahora que el apagón en vez de unos pocos días, se alargó durante meses. Que los restaurantes tuvieran que renovar todo su negocio, adaptarlo a la falta de cámaras frigoríficas, batidoras, hornos eléctricos, planchas para cocinar hamburguesas… Que en los menús sólo hubiera alimentos del día, ingredientes no perecederos. ¿Qué pasaría? La respuesta es fácil: triunfarían los bocadillos de embutidos. ¿Negocio a la vista? Quién sabe…

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