Cómete el corazón en San Valentín

Nunca he comprendido las muestras de afecto excesivamente programadas. No soy nada seguidista de los días marcados en el calendario a base de emociones controladas. No me busquéis poniendo flores a mi abuela el 1 de noviembre, la recuerdo el resto del año. Mis padres están acostumbrados a no tener detalles míos ni el 19 de marzo ni el primer domingo de mayo, prefiero sorprenderlos cualquier otro día. No descubro nada si afirmo que unos y otros no son más que eventos comerciales. Perogrullada.

Pero lo que realmente detesto es el 14 de febrero y las semanas previas al Día de San Valentín. No, no y no. Esta ¿fiesta? ya ni se disfraza. Su origen es consumista y así lleva décadas sobreviviendo. Flores, bombones y colonias en forma de regalo para mostrar tu amor porque sí, porque a los grandes almacenes les cuadra que en febrero haya una fecha emblemática entre el día de Reyes y el día del Padre. Mi nivel de tolerancia hacia San Valentín se acercaba a cero, pero este año está bajo mínimos, rozando el nivel de odiar. ¿El motivo? Que se atreven a intentar crear tradiciones gastronómicas. Hasta ahí podíamos llegar. A continuación el resultado de una ardua labor de investigación sobre las mayores chaladuras que podemos encontrar en forma de corazón estos días.

Pizza de Telepizza

¿Habrá algo más romántico que una pizza en forma de corazón? Con su chorizo, su jalapeño, su cebolla, su salsa barbacoa… huuuuum… no sólo producen ardor de estómago, sino que además te dejan un aliento divino. Pocos planes más apetecibles se me ocurren el día de San Valentín que compartir 3000 calorías en forma de grasas trans. Una oda al amor que te puede paralizar el corazón, pero no por una súbita emoción, no, por el colapso de las arterias coronarias. Y mejor no hablamos de lo amorfa que se queda la pizza cuando tratan de convertirla en un corazón.

Moldes para freír huevos

No me queda claro. ¿Se trata San Valentín de poner a prueba nuestro colesterol? Sólo así me explico que a alguien se le haya ocurrido perpetrar estos moldes. “Hey, cariño, te quiero tanto que te he puesto para desayunar un huevo con forma de corazón, que ya sé que andas mal del ídem, pero que qué más dará si te lo he hecho con todo mi amor”. Pues eso. Sólo falta añadir unas tiras de bacon resaltando las líneas curvas de nuestro órgano más vital, y listo. Listo para explotar. Ojo, que en la misma web venden moldes para cocer huevos también con forma de corazón. Puro amor con yema cuajada.

Pasta de huevo

Parece que este año es tendencia comer platos tradicionales italianos el día de San Valentín. Un menú a base de la pizza de aquí arriba y una ración de esta pasta de huevo es el colmo del romanticismo. Lo podemos comprar en los supermercados Aldi, en la misma estantería de los más tradicionales bombones o del “chocolate romántico”. ‘Love & pasta’ se llama este producto que no sabemos muy bien con qué acompañar para no pervertir su 100% de amor puro… no se me ocurre ninguna salsa apropiada, ¿quizás una de tomate-rojo-sangre? ¿o una de mermelada-fresa-hiperedulcorada? Aunque quizás el maridaje perfecto sean las gominolas nubes rosas.

Tarta de avellana

Llegamos a los postres. Llegamos a Mercadona. Los de Hacendado tiran la casa por la ventana para endulzarnos San Valentín: no sólo ponen a la venta corazones de chocolate, también nos ofrecen tartas de varios sabores con forma de corazón. Que por cuatro duros quién no se lleva una de esta sobredosis de azúcar a casa. Lo que más me gusta de este asunto es que nunca una tarta de Mercadona llega sana y salva a su destino, siempre la cápsula de plástico que recubre el producto termina lleva de cobertura de lo que sea fruto de los vaivenes del transporte de la mercancía desde que abandonas el súper. Una tarta con forma de corazón desfigurado como postre. Muy metafórico todo.

Moldes para cupcakes

Cómo no. ¿Cómo iban a faltar los cupcakes en su día por excelencia? Porque estas magdalenas venidas a más son una clara metáfora del día de San Valentín: llamativas, hiperazucaradas y empalagosas. Los escaparates de las cupcakerías (o como se llamen los garitos donde dispensan este hedor de la repostería) desde hace unos días están llenos a rebosar, repletos de colorines chicle y toppings de corazoncitos. Pero si prefieres hacerlos en casa, no hay problema, todo son facilidades, te venden hasta moldes con forma de corazón. No me digáis que no son supercuquis los que ofrecen en el link que aparece bajo la foto de aquí al lado. Como para morir de amor. De sobredosis de amor.

Por cierto, que si todas estas posibilidades no os agradan, en este link podéis gozarlo con platos más caseros, reciclados dicen en la web, pero en forma de corazón, cómo no: salchichitas de corazón, sandwichitos de corazón, langostinos de corazón, frutitas de corazón…

En fin. San Valentín llega a nuestras mesas. Sólo espero que no se consolide esta moda tan pastel. Para compensar el exceso de azúcar de este post, allá va esta oda al desamor que canta el gran Chet Baker…

Anuncios

2 thoughts on “Cómete el corazón en San Valentín

  1. Pingback: Bitacoras.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s