Comer en ‘Casasola’, Valdeolea

La casa está sola

La casa está sola

Casasola es un pueblo del sur de Cantabria con una sola casa. Casa que es restaurante. Restaurante que, ya adelanto, es el sitio donde iría a comer hoy si nos anunciasen para mañana el fin de los días. Hay aquí una importante carga de cocina emocional, porque todas las celebraciones importantes de mi familia se han hecho aquí, y porque al frente de los fogones de este templo gastronómico estaba mi tía-abuela Irene hasta que cogió las riendas del negocio su sobrina política Marijose. Lo que una convirtió en la casa de comidas de referencia en la comarca, la otra lo adaptó a las demandas del siglo XXI, conservando la elaboración propia de morcillas de arroz y la apuesta por el producto de la zona, con unos precios tirados que te llevan a pensar qué diantres te cobran en otros restaurantes de peor calidad y servicio.

Hablemos de embutidos. La cecina que nos sirven en ‘Casasola’ no es casera, es de León, pero le dan el toque de la casa con un buen chorrazo de crema de queso de Tresviso templada, que podemos considerar la mejor muestra de la cocina de fusión cántabro-leonesa. Pero detengámonos en las jijas (picadillo de chorizo, chichas, zorza…) y en la morcilla de arroz. Son dos de las señas de identidad de ‘Casasola’ desde que abrió sus puertas.

Si en el siglo pasado en la casa había cerdos alimentados hasta que les llegaba su San Martín, ahora Marijose recibe todos los ingredientes en bruto de una carnicería de la zona, y ella se encarga de condimentarlos y embutirlos. Podría haber optado por lo fácil, por comprarlo listo para cocinar, pero es la parte de la cocina de su tía que ha elegido conservar. Y resulta que el sabor es el mismo. Intenso y memorable.

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No es solomillo, es mantequilla

Valdeolea es zona de buenos pastos, de buenas vacas, y de excelente carne. En ‘Casasola’ es pecado no pedir un buen solomillo de ternera, con su bien de salsa de pimienta o de setas o de queso de Tresviso (sí, otra vez ese queso, que podríamos tomar hasta de postre o en forma de chupito si fuera necesario). Cocinado a la plancha, al punto, es de una mantecosidad acojonante, señal de que la vaca nutrió en condiciones este músculo. Para enmarcar y peregrinar.

Leche y chocolate reloaded

Leche y chocolate reloaded

Más. Postres. También sos caseros. Hay buen arroz con leche, tarta de queso, helados decentes, pero lo que hay que pedir es la crema de leche con chocolate. Que no es más que la cojonuda leche de la zona batida hasta conseguir firmeza y bañada con su bien de chocolate fundido. Lo sencillo a veces es lo más apatecible.

‘Casasola’ no pilla de paso desde que una autovía te evita atravesar la zona para ir de Santander a Palencia. A ‘Casasola’ hay que ir, y vaya que si hay que ir. Además el entorno te permite dar una buena caminata para favorecer la digestión de la comida.

‘Casasola’, Valdeolea

942 74 55 77

Casasola, Río Camesa, 39418, Cantabria, España

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