El cachopo de ‘Rías Baixas’, Avilés

La historia reciente del restaurante ‘Rías Baixas’ nos viene al pelo para demostrar que el efecto cachopo sigue funcionando. José Crespo cogió las riendas de este negocio de Avilés hace dos años, el asunto no terminaba de despegar, pero se decidió a participar en el ‘II Campeonato de Asturias de Cachopos’. Su propuesta ganó y desde entonces las ventas se han multiplicado. Incluso en el primer fin de semana después de la final, se quedó sin ingredientes para elaborar el sanjacobón. No es un hecho aislado, en la edición de este año, durante los once días del campeonato se vendieron 27000 cachopos en los 105 locales participantes. 2000 más que en 2014. Arrollador.

Así que con el hype por las nubes me dirigí a catar el asunto un día cualquiera entre semana. El bueno de José Crespo recomienda pedir un cachopo por persona, porque como vamos a ver en la foto de aquí abajo, no se distingue precisamente por ser pantagruélico:

20150616_142423Aquí apuestan por un rebozado que cada vez es más popular, a base de panko, que en principio sirve para conseguir texturas más crujientes. En el cachopo que comí, se les había ido un pelín la mano al freír, con un exceso de aceite que no hacía más que ablandar el rebozado. Antes de meter mano al asunto, lo que tiene alrededor no disgusta, algo de verdura (veo bien que haya cuota de verdura para que sea menos placer culpable) en forma de pisto muy sabroso, y buenas patatas paja. Lo de los dos huevos tiene sentido porque en la presentación original del plato, las patatas están fritas en forma de nido, con los huevos en su interior. Usamos el cuchillo y:

20150616_142545Vemos que la carne de ternera está en su punto, es sabrosa y de calidad. El jamón es abundante, y para el queso, en vez de uno más cremoso, optan por utilizar unas pocas lonchas de Gamoneu. Arriesgado, pero se agradece que no abunde este ingrediente de sabor bastante intenso, porque no avasalla a sus compañeros de viaje. Bien. La nota original viene en forma de finas rodajas de manzana, que restan intensidad al conjunto del bocado. Sorprende y gusta.

En el ‘II Campeonato de Asturias de Cachopos’ tuve el honor de ser parte del jurado de la final de los cachopinos, los cachopos de menor tamaño, junto a monstruos del panorama gastronómico astur como José Antonio Campoviejo, de ‘El Corral del Indianu’, Gonzalo Pañeda, de ‘Auga’, Alberto Asensio, de ‘El Barrigón de Bertín’, Pepe Bada, del Colegio de Críticos Gastronómicos de Asturias y Nacho Gancedo, director de la Guía del Cachopo. Las deliberaciones son secretas, pero en las consideraciones generales, todos estuvimos de acuerdo en que al final, un cachopo destaca de los demás cuando sus ingredientes son de calidad, minimizando los experimentos en el interior del rebozado, y buscando la innovación en la guarnición. Y tras probar el de ‘Rías Baixas’, deduzco que los compañeros del jurado del cachopo siguieron criterios similares.

¡A probarlo!

Puntuación cachopil:

Tamaño: 7/10

Calidad de la carne: 8/10

Calidad y cantidad del relleno: 7/10

Rebozado: 7/10

Guarnición: 8/10

Precio: 16 euros

Total: 7,4

‘Rías Baixas’

Camino Heros, 3  Avilés

985 54 14 22

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